Según Rubén Díaz, líder de Trick or treat, las nuevas tecnologías han venido muy bien a la música y muy mal a la industria
Hay trabajos en los que ganar dinero no es lo más importante, trabajos que se llevan a cabo por vocación, en los que el principal beneficio es el placer que proporciona el arte, y donde llegar a fin de mes se convierte en algo secundario. La música es una de esas artes caprichosas, en las que sólo unos pocos tienen la opción de dar a conocer su talento. Rubén Díaz lleva dedicándose a la música casi 15 años. Comenzó su andadura musical en 1997 con una actuación en directo en la Sala Montacargas de Madrid. "Fue en el año 2004 cuando decidí combinar la energía del directo en grupo con la sutileza de una actuación en solitario", confiesa. Pasó por salas de prestigio como Garibaldi o El rincón del arte nuevo, donde se fue formando como músico solista. Tras liderar diferentes formaciones musicales, como wiSas, Paper Cuts o Lost Dog, lleva a sus espaldas conciertos en salas como el Yas´ta o Trilogy, cuatro maquetas y un videoclip, que ya forman parte de su historia.
Ahora, Rubén obtiene una media de 400 euros al mes dando conciertos. "Trabajo con mi padre en su empresa de transporte escolar y además tengo mi propio negocio de foto y vídeo para eventos y festivales." A pesar de ello, siempre encuentra tiempo para dedicarse a su mayor pasión, a la que destina alrededor de diez horas semanales entre composiciones, ensayos y conciertos.
Rubén tiene claro que la música es un trabajo y que si se quiere ganar dinero hay que actuar. En ese sentido, el apoyo de las nuevas tecnologías resulta crucial. "Internet y el tema de las descargas ha venido muy bien a la música y muy mal a la industria. Ahora, el músico tiene más opciones de darse a conocer, y las compañías discográficas tienen que renovarse, por lo que deberían empezar a dar oportunidades a bandas que hasta ahora no las tenían."
"Este es un trabajo como otro cualquiera, y si lo sientes de verdad no debería costarte. Creo que por suerte y por fortuna, ahora la gente se lo tiene que currar en el directo y así es como debería ser siempre", afirma. Una de sus principales influencias, junto a Dave Matthews Band, Pearl Jam, Héroes del Silencio, o The Doors, es Nirvana. Por eso, lleva tres años haciendo tributos a la banda de Seattle con su actual conjunto: Trick or treat. La misma formación, con la que actualmente está grabando su primer álbum de estudio con temas propios en castellano.
Lo que conserva después de más de diez años sobre los escenarios son miles de recuerdos, grabaciones varias y más ganas que nunca de atravesar nuevas fronteras. "La música es infinita y nunca se sabe lo que puede pasar mañana", concluye Rubén.
